Entre sus versos nos podemos sumergir sin miedo a ser defraudados. De ellos emana una frescura que sólo una persona joven puede trasmitir, y al mismo tiempo nos regala un dominio exquisito del verso y la palabra. Paseando por sus más de treinta poemas podemos descubrir unas pinceladas de todo aquello que inquieta a Clara: el paso del tiempo, los sentimientos más profundos y una serie de batallas y aventuras en las que su mente se siente sumergida en muchos instantes de su vida.
La irrealidad nuestra nos invita a asomarnos al balcón de los recuerdos, a echar la vista atrás y dejarnos llevar por el torrente de sentimientos que se entremezclan entre sus versos. Un libro para disfrutar leyendo y para dejar que nuestro corazón reconozca muchos instantes y los atrape para sí. La irrealidad nuestra nos mostrará esa confusión de sentimientos que muchas veces se asoma a nuestra memoria y no querremos dejar en el olvido; esa confusión de instantes vividos o de sueños deseados, esa mezcla de realidad y fantasía.


